Da Arte e da Ciência como formas de pensamento
Trata-se de uma via de mão dupla: por um lado, investigar a arte que pensa (elabora, transcria) a ciência e suas teorias. Por outro, investigar a ciência que trabalha no estado da arte, ou seja, no âmbito da invenção.
Todo pensamento é uma forma de criação. ( alguém disse isso ou fui eu mesmo?)
O pensamento pode estar em processo ( e também aí pode ficar eternamente) ou pode se tornar obra de conhecimento.
Pensar o tempo criativo e a natureza criativa (Prigogine). A idéia de uma evolução criativa que trabalha na multiplicidade, ao invés de uma evolução gradual, que segue uma linha reta e uniforme.
Um arsenal criativo há de estar disponível para situações inimagináveis. Um banco de respostas para perguntas impossíveis.
(O gene inútil)
"Só o impossível acontece. O possível apenas se repete." (Chacal)
As mutações ocorrem de uma só vez. Uma criança não nasce com um pequeno relevo na cabeça, e a seguinte terá um maior, até aparecer uma terceira orelha. A orelha aparece de uma só vez. ( pegar fonte com Israel)
As mutações no pensamento são quebras de paradigma, deslocam placas tectônicas e deixam uma legião de orfãos deserdados.
(Por mil noites, uma romaria segue um lampião pelo deserto em busca do paraíso prometido. Bate um vento, o lampião se apaga e estão todos na escuridão do des-conhecimento. Muito longe avistam uma outra luz, mas há de se fazer todo caminho de volta... Alguns alucinam e resolvem seguir pelo escuro pois ainda vêem o antigo lampião. Uma parte volta para caminhar em direção à nova luz. Outros se cansam de seguir e resolvem fabricar lampiões.)
(Lembrei-me da história de que os índios sul-americanos olharam para o mar e não viram as caravelas chegando. Só o que viam eram as velhas espumas brancas das ondas quebrando...) - onde acho isso??
Aula do Charles Watson: o cérebro está sempre moldando os sinais que chegam dos nervos óticos em uma imagem que seja conhecida. Quando olhamos algo conhecido nunca vemos a realidade de fato, não rastreamos uma imagem conhecida, apenas acessamos ela em nossa memória. Quando há algo diferente, a imagem é reprogramada. É preciso driblar esta economia de esforço cerebral para poder estar diante do novo.
As vanguardas históricas trabalhavam a modo das quebras de paradigmas. Toda busca do novo, do original, do diferente, do impossível, é uma busca pela mutação.
Catastrofismo x Uniformismo (Geologia)
A evolução do planeta Terra se deu por mudanças graduais ou por eventos cataclísmicos?
quarta-feira, 26 de maio de 2010
sábado, 22 de maio de 2010
Kekulé - parte 2
Novamente: texto de Raul O. Barrachina. O texto foi copiado de seu blog: http://ciencia-arte.blogspot.com/
Se suele suponer que la Ciencia se basa en un conjunto de reglas y criterios que permiten conjeturar hipótesis y utilizarlas para construir teorías. Pero el sueño de Kekulé nos muestra que no es así... De hecho, la Ciencia tiene más de Arte que lo que imaginamos...
Algunos podrán sostener que efectivamente existen reglas consensuadas para contrastar las hipótesis, pero al menos todos aceptarán que no existe "el" método científico o "un" método científico, sino "muchos" métodos científicos. Y aún así, el proceso que lleva de la observación y el experimento a la conjetura de una hipótesis escapa a cualquier intento programático. Se trata -ni más ni menos- que de un acto creador.
Se puede llegar a una hipótesis por los caminos más diversos. A partir de un sueño, como el que, según Kekulé, le habría revelado la estructura del benceno. A partir de convicciones religiosas, como el concepto de espacio absoluto desarrollado por Newton en su juventud y que podemos leer en su cuaderno de notas "De Gravitatione" [1], o durante un baño, como el que llevó a Arquímedes a descubrir como medir el volumen de cualquier cuerpo... ¡Eureka!...
En el capítulo 23 de su "Philosophical Foundations of Physics" [2] Rudolf Carnap (1891 - 1970) dice lo siguiente
"Observamos piedras y árboles y flores, percibiendo varias regularidades [...] Pero no importa durante cuanto tiempo o que tan cuidadosamente observemos tales cosas, nunca alcanzaremos un punto donde observemos una molécula. El término "molécula" nunca surge como resultado de observaciones [...] No se lo enuncia como una generalización de hechos sino como una hipótesis."
Es en este "acto creador" donde la Ciencia y el Arte se unen. ¿Recuerdan la frase de Kekulé? "Si aprendiéramos a soñar, señores, entonces quizás encontraríamos la verdad..."
Mario Bunge (1919) lo expresa de la siguiente manera:
"... la física y la matemática también son artes: ¿quién conoce recetas hechas y seguras para encontrar leyes de la naturaleza o para adivinar teoremas? [...] Por consiguiente, no se trata de si un campo dado de la actividad humana es un arte, sino si, además, es científico" [3].
Con esta última frase Bunge está señalando el punto donde la Ciencia y el Arte se separan. La Ciencia se exige a sí misma un paso más, que el Arte no necesita ni debe dar. Nuevamente parafraseando a Kekulé: "Debemos tener cuidado, sin embargo, de no publicar nuestros sueños antes de someterlos a prueba con la mente despierta"
Expulsado de la Universidad de Berlín en 1933 por su ascendencia judía, el filósofo de la ciencia Hans Reichenbach (1891 - 1953) -en la foto- escribió durante su exilio, primero en Estambul [4] y luego en Los Angeles, un libro titulado "Experiencia y Predicción" [5]. En el mismo distingue entre los contextos de "descubrimiento" y "justificación" de hipótesis.
En el contexto de descubrimiento no hay ningún camino pautado sino un puro acto de creación. En el contexto de justificación, por otra parte, "se aborda cuestiones de validación: cómo saber si el descubrimiento realizado es auténtico o no, si la creencia es verdadera o falsa, si una teoría es justificable, si las evidencias apoyan nuestras afirmaciones o si realmente se ha incrementado el conocimiento disponible" [6].
En el contexto de descubrimiento se suele hablar del efecto "Eureka". El sicologo Karl Bühler (1879 - 1963) también se refirió a este fenómeno como "Experiencia Aha!" [7].
Mark Jung-Beeman y colaboradores [8] destacan varias características de este proceso creador: Primero se suele llegar a un punto de estancamiento del cual parecería no haber salida. Y de pronto la solución surge de manera espontanea, frecuentemente cuando uno no estaba ni siquiera pensando en el problema. Después resultará imposible describir el proceso que llevó a esa solución. Inclusive, segundos antes de la "epifanía", la solución se percibía tan distante como en un comienzo.
"El estado mental que nos permite realizar un trabajo de este tipo es afín al de un devoto religioso o al de un amante; el esfuerzo diario no proviene de una intención deliberada o de un programa, pero directo del corazón" [9].
R. O. Barrachina: El concepto de espacio absoluto en "De gravitatione et aequipondio fluidorum" de Isaac Newton, Epistemología e Historia de la Ciencia 13, 54 (2007).
R. Carnap: Philosophical Foundations of Physics (Basic Books Inc, 1966).
M. Bunge: La Ciencia. Su método y su filosofía (Buenos Aires, Sudamericana, 1997)
F. Stadler: The road to "Experience and Prediction" from within: Hans Reichenbach's scientific correspondence from Berlin to Istambul, Synthese, DOI: 10.1007/s11229-009-9595-8 (2009).
H. Reichenbach: Experience and Prediction. An Analysis of the Foundations and the Structure of Knowledge (The University of Chicago Press , 1938) .
G. Klimovsky: Las desventuras de conocimiento científico (Buenos Aires, Aique, 1995).
K. Bühler: Tatsachen und Probleme zu einer Psychologie der Denkvorgänge, I, II, III. Archiv für die gesamte Psychologie 9, 315f. (1907).
M. Jung-Beeman, E. M. Bowden, J. Haberman, J. L. Frymiare, S. Arambel-Li, R. Greenblatt, P. J. Reber and J. Kounios: Neural Activity When People Solve Verbal Problems with Insight, PLoS Biology 2(4), e97 (2004).
A. Einstein: Principles of Research (Physical Society, Berlin, for Max Planck's sixtieth birthday, 1918).
Se suele suponer que la Ciencia se basa en un conjunto de reglas y criterios que permiten conjeturar hipótesis y utilizarlas para construir teorías. Pero el sueño de Kekulé nos muestra que no es así... De hecho, la Ciencia tiene más de Arte que lo que imaginamos...

Algunos podrán sostener que efectivamente existen reglas consensuadas para contrastar las hipótesis, pero al menos todos aceptarán que no existe "el" método científico o "un" método científico, sino "muchos" métodos científicos. Y aún así, el proceso que lleva de la observación y el experimento a la conjetura de una hipótesis escapa a cualquier intento programático. Se trata -ni más ni menos- que de un acto creador.
Se puede llegar a una hipótesis por los caminos más diversos. A partir de un sueño, como el que, según Kekulé, le habría revelado la estructura del benceno. A partir de convicciones religiosas, como el concepto de espacio absoluto desarrollado por Newton en su juventud y que podemos leer en su cuaderno de notas "De Gravitatione" [1], o durante un baño, como el que llevó a Arquímedes a descubrir como medir el volumen de cualquier cuerpo... ¡Eureka!...
En el capítulo 23 de su "Philosophical Foundations of Physics" [2] Rudolf Carnap (1891 - 1970) dice lo siguiente
"Observamos piedras y árboles y flores, percibiendo varias regularidades [...] Pero no importa durante cuanto tiempo o que tan cuidadosamente observemos tales cosas, nunca alcanzaremos un punto donde observemos una molécula. El término "molécula" nunca surge como resultado de observaciones [...] No se lo enuncia como una generalización de hechos sino como una hipótesis."
Es en este "acto creador" donde la Ciencia y el Arte se unen. ¿Recuerdan la frase de Kekulé? "Si aprendiéramos a soñar, señores, entonces quizás encontraríamos la verdad..."
Mario Bunge (1919) lo expresa de la siguiente manera:
"... la física y la matemática también son artes: ¿quién conoce recetas hechas y seguras para encontrar leyes de la naturaleza o para adivinar teoremas? [...] Por consiguiente, no se trata de si un campo dado de la actividad humana es un arte, sino si, además, es científico" [3].
Con esta última frase Bunge está señalando el punto donde la Ciencia y el Arte se separan. La Ciencia se exige a sí misma un paso más, que el Arte no necesita ni debe dar. Nuevamente parafraseando a Kekulé: "Debemos tener cuidado, sin embargo, de no publicar nuestros sueños antes de someterlos a prueba con la mente despierta"
Expulsado de la Universidad de Berlín en 1933 por su ascendencia judía, el filósofo de la ciencia Hans Reichenbach (1891 - 1953) -en la foto- escribió durante su exilio, primero en Estambul [4] y luego en Los Angeles, un libro titulado "Experiencia y Predicción" [5]. En el mismo distingue entre los contextos de "descubrimiento" y "justificación" de hipótesis.
En el contexto de descubrimiento no hay ningún camino pautado sino un puro acto de creación. En el contexto de justificación, por otra parte, "se aborda cuestiones de validación: cómo saber si el descubrimiento realizado es auténtico o no, si la creencia es verdadera o falsa, si una teoría es justificable, si las evidencias apoyan nuestras afirmaciones o si realmente se ha incrementado el conocimiento disponible" [6].
En el contexto de descubrimiento se suele hablar del efecto "Eureka". El sicologo Karl Bühler (1879 - 1963) también se refirió a este fenómeno como "Experiencia Aha!" [7].
Mark Jung-Beeman y colaboradores [8] destacan varias características de este proceso creador: Primero se suele llegar a un punto de estancamiento del cual parecería no haber salida. Y de pronto la solución surge de manera espontanea, frecuentemente cuando uno no estaba ni siquiera pensando en el problema. Después resultará imposible describir el proceso que llevó a esa solución. Inclusive, segundos antes de la "epifanía", la solución se percibía tan distante como en un comienzo.
"El estado mental que nos permite realizar un trabajo de este tipo es afín al de un devoto religioso o al de un amante; el esfuerzo diario no proviene de una intención deliberada o de un programa, pero directo del corazón" [9].
R. O. Barrachina: El concepto de espacio absoluto en "De gravitatione et aequipondio fluidorum" de Isaac Newton, Epistemología e Historia de la Ciencia 13, 54 (2007).
R. Carnap: Philosophical Foundations of Physics (Basic Books Inc, 1966).
M. Bunge: La Ciencia. Su método y su filosofía (Buenos Aires, Sudamericana, 1997)
F. Stadler: The road to "Experience and Prediction" from within: Hans Reichenbach's scientific correspondence from Berlin to Istambul, Synthese, DOI: 10.1007/s11229-009-9595-8 (2009).
H. Reichenbach: Experience and Prediction. An Analysis of the Foundations and the Structure of Knowledge (The University of Chicago Press , 1938) .
G. Klimovsky: Las desventuras de conocimiento científico (Buenos Aires, Aique, 1995).
K. Bühler: Tatsachen und Probleme zu einer Psychologie der Denkvorgänge, I, II, III. Archiv für die gesamte Psychologie 9, 315f. (1907).
M. Jung-Beeman, E. M. Bowden, J. Haberman, J. L. Frymiare, S. Arambel-Li, R. Greenblatt, P. J. Reber and J. Kounios: Neural Activity When People Solve Verbal Problems with Insight, PLoS Biology 2(4), e97 (2004).
A. Einstein: Principles of Research (Physical Society, Berlin, for Max Planck's sixtieth birthday, 1918).
CARBONO - Kekulé
Texto de Raul O. Barrachina sobre as incríveis descobertas de Kekulé e seu método de visualização onírica. O texto foi copiado de seu blog: http://ciencia-arte.blogspot.com/
"A mediados del siglo XIX, el químico alemán Friedrich August Kekulé tuvo un sueño que le permitió dar el salto creativo hacia uno de los descubrimientos científicos más fascinantes de su época.
Friedrich August Kekulé nació en Darmstadt en 1829. Estudió química en Gießen, y realizó estadías posdoctorales en París (1851-52), Chur, Suiza (1852-53) y Londres (1853-1855), donde fue influenciado por Alexander Williamson (1824 - 1904). En 1856 obtuvo un puesto de Privatdozent en la Universidad de Heidelberg, y en 1858 fue contratado como profesor por la Universidad de Gante, en Bélgica. Allí permaneció por casi una década, hasta que tomó un puesto en Bonn donde desarrolló el resto de su carrera.
Kelulé fue uno de los principales creadores de la teoría de la estructura química. Su idea fue ubicar los átomos de una molécula en posiciones específicas, conectándolos por líneas que el llamó Verwandtschaftseinheiten, o "unidades de afinidad", y que hoy denominamos "valencias" o "ligaduras".
Es importante destacar que en 1857, cuando Kekulé desarrolló este modelo gráfico de la estructura molecular, todavía faltaban cuatro décadas para que Wilhelm Röntgen realizará los primeros estudios sistemáticos de los rayos X, y dos décadas más para que Paul Peter Ewald y Max von Laue mantuvieran una famosa conversación en los Jardines Ingleses de Munich (1912) durante la cual surgió la idea utilizar estos rayos X para "ver" la estructura de los materiales.
Por lo tanto, las estructuras moleculares no podían "verse", y muchos de sus colegas criticaron su uso. Pero la mayoría de los químicos adoptaron el método propuesto por Kelulé, ya que les proveía una herramienta visual para el análisis y síntesis de las moléculas.
Una idea central en la teoría clásica de la estructura molecular era que el número de valencias de un átomo es invariante. A fines de 1857, Kelulé anunció que el Carbono era tetravalente [1], y en Mayo de 1858 que tenía la propiedad de poder enlazarse con otros átomos de carbono [2].
Según sus propias palabras, esta habilidad del carbono para formar cadenas se le ocurrió en 1855, durante su estancia en Londres.
Allí residía en Clapham Road .... Pero con frecuencia pasaba las tardes con mi amigo Hugo Mueller .... Hablamos de muchas cosas, pero más a menudo de nuestra amada Química. Una tarde de verano estaba regresando en el último bus a través de las calles desiertas de la ciudad. Iba sentado en el exterior como era mi costumbre.... cuando caí en una especie de ensueño, y he aquí que los átomos comenzaron a brincar ante mis ojos. Hasta ese momento, cada vez que estos seres diminutos habían aparecido ante mí, lo habían hecho en movimiento. Ahora, sin embargo, veía cómo, con frecuencia, dos átomos más pequeños se unían para formar una pareja, cómo uno más grande los abrazaba, cómo otros aún más grandes agarraba tres o incluso cuatro de los más pequeños, mientras que el conjunto se mantenía girando en un baile vertiginoso. Vi cómo los átomos más grandes formaban una cadena, arrastrando a los más pequeños, pero sólo en los extremos de las cadenas .... El grito del conductor: "Clapham Road", me despertó de mi sueño, pero pasé parte de esa noche volcando en papel bocetos de ese sueño. Este fue el origen de la "Teoría estructural" [3]
Hacia 1862 [4] Kelulé realizó otro gran descubrimiento, de hecho uno de los más imaginativos de la Química. Por esa época ya se sabía que el benceno estaba formado por seis átomos de carbono y seis átomos de hidrógeno, pero no se tenía ninguna pista clara sobre su estructura. Poder hallarla se había transformado en una obsesión para varios químicos de la época. Y una vez más, un sueño le dio a Kekulé la clave:
Durante mi estancia en Gante, vivía en uno de los barrios elegantes de la vía principal. Mi estudio, sin embargo, estaba en un callejón estrecho donde no entraba la luz del día... Me encontraba sentado escribiendo en mi libro de texto, pero las investigaciones no prosperaban, mis pensamientos estaban en otra parte. Volví la silla de frente al hogar y me dormí. Una vez más los átomos comenzaron a brincar ante mis ojos. Pero esta vez los grupos más pequeños se mantenían discretamente en el fondo. Mi ojo mental, entrenado por las repetidas visiones de este tipo, ahora podía distinguir estructuras más grandes; largas filas se entrelazaban y mezclaban en un movimiento como de serpientes. ¡Pero mira! ¿Qué fue eso? Una de las serpientes había mordido su propia cola, y la forma giró burlonamente ante mis ojos. Como iluminado por un relámpago, me desperté... [5]

En 1865, Kekulé publicó un artículo en francés [6] y otro en alemán [7] al año siguiente. En ellos sugería que los átomos de carbono forman una estructura cerrada sobre sí misma con forma de hexágono, utilizando alternativamente una y dos valencias para conformar estas uniones, mientras que los átomos de hidrógeno se unen a cada una de las valencias restantes. Ese nuevo entendimiento de la estructura del benceno y de todos los compuestos aromáticos resultó ser de la mayor importancia para el desarrollo futuro de la Química.
Veinticinco años después la Sociedad Química Alemana organizó una celebración durante la cual Kekulé contó por primera vez la historia de su famoso sueño [8]. Años después Arthur Koestler [9] diría que fue "probablemente el más importante sueño de la historia desde que José soñó con siete vacas gordas y siete vacas flacas".
En 1895 el Kaiser Guillermo II le dio a Kekulé el derecho a añadir "von Stradonitz" a su nombre, en referencia a una posesión familiar en Stradonice, un pueblo en el districto de Kladno en la Región Central de Bohemia, hoy ubicado en la República Checa.
Kekulé falleció en Bonn en 1896. Cinco años después un alumno suyo, Jacobus Henricus van 't Hoff (1852 – 1911), ganó el primer premio Nobel de Química.
En su discurso de 1990, Kekulé terminó el relato de su sueño con serpientes diciendo:
Si aprendieramos a soñar, señores, entonces quizá encontraríamos la verdad... Pero debemos tener cuidado de no publicar nuestros sueños antes de someterlos a prueba con la mente despierta.
A. Kekulé: Ueber die s. g. gepaarten Verbindungen und die Theorie der mehratomigen Radicale. Annalen der Chemie und Pharmacie 104 (2), 129–150 (1857)
A. Kekulé: Ueber die Constitution und die Metamorphosen der chemischen Verbindungen und über die chemische Natur des Kohlenstoffs. Annalen der Chemie und Pharmacie 106 (2) 129–159 (1858).
R. M. Roberts: Serendipidty, Accidental Discoveries in Science (New York: John Wiley and Sons, 1989), pp. 75-81.
J. Gillis: Auguste Kekulé et son oeuvre, realisee a Gand de 1858 a 1867. Memoires de l'Academie Royale de Belgique, 37:1 , 1-40 (1866).
Kekulé había soñado con un uróboros, el antiguo símbolo alquimista de los ciclos. En la primera imagen de esta entrada vemos una representación realizada por Theodoros Pelecanos, en el libro Synosius de 1478 (Bibliotheque Nationale, MS. grec 2327, fol. 297), reproducido por S. Klossowski De Rola en Alchemy, The Secret Art (London: Thames & Hudson, 1973). En la iconografía alquímica el color verde de la parte interna se asocia con el principio y el rojo con la consumación.
A. Kekulé: Sur la constitution des substances aromatiques. Bulletin de la Societe Chimique de Paris 3 (2), 98–110 (1865).
A. Kekulé: Untersuchungen uber aromatische Verbindungen. Annalen der Chemie und Pharmacie 137 (2), 129–36 (1866).
A. Kekulé: Benzolfest: Rede. Berichte der Deutschen Chemischen Gesellschaft 23 (1), 1302–11 (1890).
A. Koestler: The Act of Creation (London: Hutchinson & Co. 1964).
"A mediados del siglo XIX, el químico alemán Friedrich August Kekulé tuvo un sueño que le permitió dar el salto creativo hacia uno de los descubrimientos científicos más fascinantes de su época.

Friedrich August Kekulé nació en Darmstadt en 1829. Estudió química en Gießen, y realizó estadías posdoctorales en París (1851-52), Chur, Suiza (1852-53) y Londres (1853-1855), donde fue influenciado por Alexander Williamson (1824 - 1904). En 1856 obtuvo un puesto de Privatdozent en la Universidad de Heidelberg, y en 1858 fue contratado como profesor por la Universidad de Gante, en Bélgica. Allí permaneció por casi una década, hasta que tomó un puesto en Bonn donde desarrolló el resto de su carrera.

Kelulé fue uno de los principales creadores de la teoría de la estructura química. Su idea fue ubicar los átomos de una molécula en posiciones específicas, conectándolos por líneas que el llamó Verwandtschaftseinheiten, o "unidades de afinidad", y que hoy denominamos "valencias" o "ligaduras".
Es importante destacar que en 1857, cuando Kekulé desarrolló este modelo gráfico de la estructura molecular, todavía faltaban cuatro décadas para que Wilhelm Röntgen realizará los primeros estudios sistemáticos de los rayos X, y dos décadas más para que Paul Peter Ewald y Max von Laue mantuvieran una famosa conversación en los Jardines Ingleses de Munich (1912) durante la cual surgió la idea utilizar estos rayos X para "ver" la estructura de los materiales.
Por lo tanto, las estructuras moleculares no podían "verse", y muchos de sus colegas criticaron su uso. Pero la mayoría de los químicos adoptaron el método propuesto por Kelulé, ya que les proveía una herramienta visual para el análisis y síntesis de las moléculas.
Una idea central en la teoría clásica de la estructura molecular era que el número de valencias de un átomo es invariante. A fines de 1857, Kelulé anunció que el Carbono era tetravalente [1], y en Mayo de 1858 que tenía la propiedad de poder enlazarse con otros átomos de carbono [2].
Según sus propias palabras, esta habilidad del carbono para formar cadenas se le ocurrió en 1855, durante su estancia en Londres.
Allí residía en Clapham Road .... Pero con frecuencia pasaba las tardes con mi amigo Hugo Mueller .... Hablamos de muchas cosas, pero más a menudo de nuestra amada Química. Una tarde de verano estaba regresando en el último bus a través de las calles desiertas de la ciudad. Iba sentado en el exterior como era mi costumbre.... cuando caí en una especie de ensueño, y he aquí que los átomos comenzaron a brincar ante mis ojos. Hasta ese momento, cada vez que estos seres diminutos habían aparecido ante mí, lo habían hecho en movimiento. Ahora, sin embargo, veía cómo, con frecuencia, dos átomos más pequeños se unían para formar una pareja, cómo uno más grande los abrazaba, cómo otros aún más grandes agarraba tres o incluso cuatro de los más pequeños, mientras que el conjunto se mantenía girando en un baile vertiginoso. Vi cómo los átomos más grandes formaban una cadena, arrastrando a los más pequeños, pero sólo en los extremos de las cadenas .... El grito del conductor: "Clapham Road", me despertó de mi sueño, pero pasé parte de esa noche volcando en papel bocetos de ese sueño. Este fue el origen de la "Teoría estructural" [3]
Hacia 1862 [4] Kelulé realizó otro gran descubrimiento, de hecho uno de los más imaginativos de la Química. Por esa época ya se sabía que el benceno estaba formado por seis átomos de carbono y seis átomos de hidrógeno, pero no se tenía ninguna pista clara sobre su estructura. Poder hallarla se había transformado en una obsesión para varios químicos de la época. Y una vez más, un sueño le dio a Kekulé la clave:
Durante mi estancia en Gante, vivía en uno de los barrios elegantes de la vía principal. Mi estudio, sin embargo, estaba en un callejón estrecho donde no entraba la luz del día... Me encontraba sentado escribiendo en mi libro de texto, pero las investigaciones no prosperaban, mis pensamientos estaban en otra parte. Volví la silla de frente al hogar y me dormí. Una vez más los átomos comenzaron a brincar ante mis ojos. Pero esta vez los grupos más pequeños se mantenían discretamente en el fondo. Mi ojo mental, entrenado por las repetidas visiones de este tipo, ahora podía distinguir estructuras más grandes; largas filas se entrelazaban y mezclaban en un movimiento como de serpientes. ¡Pero mira! ¿Qué fue eso? Una de las serpientes había mordido su propia cola, y la forma giró burlonamente ante mis ojos. Como iluminado por un relámpago, me desperté... [5]

En 1865, Kekulé publicó un artículo en francés [6] y otro en alemán [7] al año siguiente. En ellos sugería que los átomos de carbono forman una estructura cerrada sobre sí misma con forma de hexágono, utilizando alternativamente una y dos valencias para conformar estas uniones, mientras que los átomos de hidrógeno se unen a cada una de las valencias restantes. Ese nuevo entendimiento de la estructura del benceno y de todos los compuestos aromáticos resultó ser de la mayor importancia para el desarrollo futuro de la Química.
Veinticinco años después la Sociedad Química Alemana organizó una celebración durante la cual Kekulé contó por primera vez la historia de su famoso sueño [8]. Años después Arthur Koestler [9] diría que fue "probablemente el más importante sueño de la historia desde que José soñó con siete vacas gordas y siete vacas flacas".
En 1895 el Kaiser Guillermo II le dio a Kekulé el derecho a añadir "von Stradonitz" a su nombre, en referencia a una posesión familiar en Stradonice, un pueblo en el districto de Kladno en la Región Central de Bohemia, hoy ubicado en la República Checa.
Kekulé falleció en Bonn en 1896. Cinco años después un alumno suyo, Jacobus Henricus van 't Hoff (1852 – 1911), ganó el primer premio Nobel de Química.
En su discurso de 1990, Kekulé terminó el relato de su sueño con serpientes diciendo:
Si aprendieramos a soñar, señores, entonces quizá encontraríamos la verdad... Pero debemos tener cuidado de no publicar nuestros sueños antes de someterlos a prueba con la mente despierta.
A. Kekulé: Ueber die s. g. gepaarten Verbindungen und die Theorie der mehratomigen Radicale. Annalen der Chemie und Pharmacie 104 (2), 129–150 (1857)
A. Kekulé: Ueber die Constitution und die Metamorphosen der chemischen Verbindungen und über die chemische Natur des Kohlenstoffs. Annalen der Chemie und Pharmacie 106 (2) 129–159 (1858).
R. M. Roberts: Serendipidty, Accidental Discoveries in Science (New York: John Wiley and Sons, 1989), pp. 75-81.
J. Gillis: Auguste Kekulé et son oeuvre, realisee a Gand de 1858 a 1867. Memoires de l'Academie Royale de Belgique, 37:1 , 1-40 (1866).
Kekulé había soñado con un uróboros, el antiguo símbolo alquimista de los ciclos. En la primera imagen de esta entrada vemos una representación realizada por Theodoros Pelecanos, en el libro Synosius de 1478 (Bibliotheque Nationale, MS. grec 2327, fol. 297), reproducido por S. Klossowski De Rola en Alchemy, The Secret Art (London: Thames & Hudson, 1973). En la iconografía alquímica el color verde de la parte interna se asocia con el principio y el rojo con la consumación.
A. Kekulé: Sur la constitution des substances aromatiques. Bulletin de la Societe Chimique de Paris 3 (2), 98–110 (1865).
A. Kekulé: Untersuchungen uber aromatische Verbindungen. Annalen der Chemie und Pharmacie 137 (2), 129–36 (1866).
A. Kekulé: Benzolfest: Rede. Berichte der Deutschen Chemischen Gesellschaft 23 (1), 1302–11 (1890).
A. Koestler: The Act of Creation (London: Hutchinson & Co. 1964).
sexta-feira, 21 de maio de 2010
Gilles Deleuze sobre a criação
"Fíjense, no se trata de invocar una historia o de recusarla. Todo tiene una historia. La filosofia también cuenta historias. Cuenta historias con conceptos. El cine, creo, pongamos, supongamos que cuenta historias con bloques de movimiento-duración. Quiero decir que la pintura inventa, en cambio, un tipo de bloques totalmente distinto. No son bloques de conceptos. No son bloques de movimiento-duración, sino supongamos que son bloques de líneas-colores. La música inventa otro tipo de bloques muy, muy particulares, bueno. Pero, lo que digo con todo esto, la ciencia no es menos, saben, creadora, yo no veo tanta oposición entre las ciencias, las artes, todo esto. Si le pregunto a un científico qué hace, ahí también está inventando, no está descubriendo, un científico. O por lo menos el descubrimiento existe, forma parte de ello, pero eso no sirve para definir una actividad científica como tal. Un cinetífico ha inventado, crea tanto como un artista. Y si qualquiera puede hablar con qualquiera, si un cineasta puede hablar con un hombre de ciencia, si un hombre de ciencia tine algo que decirle a un filósofo y al revés, es en la medida en que, y en función de la actividad creadora de cada uno, y no se trata de hablar de creación, la creación es más bien algo muy solitario, y no se trata de hablar de creación, sino que es en nombre de mi creación que tengo algo que decirle a alguien.
Y si dispongo entonces todas estas disciplinas que se definen por su actividad creadora, si las dispongo unas detrás de otras, yo diría que existe un límite común a todas ellas, y el límite que es común a todas estas series, a todas las series de invenciones - invenciones de funciones, invenciones de bloques duración-movimiento, invenciones de conceptos, etc - la serie común de todo esto o el límite de todo esto, qué es? Es el espacio-tiempo. De tal forma que si todas las disciplinas se comunican entre sí, es en lo que no se desprende nunca por sí mismo, sino en lo que está comprometido en qualquier disciplina creadora, es decir, la constituición de los espacio-tiempo. "
Conferência na Femis (Escola Superior de Oficios de Imagem e Som) em 15 de maio de 1987
Disponível em vídeo no youtube.
Y si dispongo entonces todas estas disciplinas que se definen por su actividad creadora, si las dispongo unas detrás de otras, yo diría que existe un límite común a todas ellas, y el límite que es común a todas estas series, a todas las series de invenciones - invenciones de funciones, invenciones de bloques duración-movimiento, invenciones de conceptos, etc - la serie común de todo esto o el límite de todo esto, qué es? Es el espacio-tiempo. De tal forma que si todas las disciplinas se comunican entre sí, es en lo que no se desprende nunca por sí mismo, sino en lo que está comprometido en qualquier disciplina creadora, es decir, la constituición de los espacio-tiempo. "
Conferência na Femis (Escola Superior de Oficios de Imagem e Som) em 15 de maio de 1987
Disponível em vídeo no youtube.
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